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jueves, 28 de octubre de 2010

Rutina

Como todos los días se levanta y se chanta el uniforme, medias oscuras, minifalda, blusa blanca común camuflada por una pañoleta. Camina con paso seguro sobre sus tacos medianos. Sus amigos le dicen Lore, aunque ella prefiere que le digan Nena, sus padres y los cobradores del bus mijita, las vecinas puta, su novio gorda, su jefe Señorita Ramos en horario de oficina y mi reina en las horas extras. Ella conoce los calificativos y no le importan tanto, al fin de cuentas tiene una vida llevadera y con cierta emoción que sabe que se la ha facilitado por su cadencia y lo bien que le queda su minifalda.

jueves, 3 de junio de 2010

Una Salida Normal

Fue una salida normal, como la de todos los miércoles. Un encuentro en la Plaza Foch. Unas cervezas para empezar. Ir al bar de moda o al menos al que en ese momento se pudo entrar. Una botella de aguardiente. Unas cervezas de más. Rematar la noche en algún antro que no cobre entrada porque no hay plata que aguante. Vernos involucrados en alguna pelea que nadie entiende por qué empieza. Tomar un taxi y llegar en automático a la casa. Hoy chuchaqui de jueves como siempre. Una salida normal. 

miércoles, 26 de mayo de 2010

Centro Histórico

Caminaba habitualmente entre la gente que se agolpaba en las calles del Centro Histórico. A cada paso pensaba en todas las historias que habían ocurrido ahí. Veía los gruesos muros que eran testigos silentes del día a día. Pensaba en todo lo que había sucedido en medio de esas calles delgadas y pintorescas, cuántas gestas, cuántas procesiones, cuántos días comunes y corrientes. El Centro le pareció más Histórico que nunca. 


Foto que he tomado prestada de acá

viernes, 29 de agosto de 2008

Tiempo


Estoy haciendo tiempo – me dijo. Yo no pude evitar pensar en un relojero, anciano, con un bigote largo y blanco acorde a su edad, con pequeños anteojos redondos que parecen hacer equilibrio en la punta de su nariz, delgado, con una cachucha igualmente envejecida, prestando atención minuciosa al trabajo delicado y preciso que realiza con sus viejos y no torpes dedos que manejan a diestra y siniestra las herramientas más pequeñas del mundo conocido. Obviamente cuando uno se pone a divagar de forma tan explícita al interlocutor se le antoja conocer qué fue lo que produjo que la mirada de uno por un momento se proyecte hacia el infinito – en qué piensas – le iba a decir que en un relojero, anciano, con bigote largo y etc. pero eso ya no venía al caso – en nada – le dije.


Imagen tomada de: http://www.lorenzogoni.com/images/elrelojero.gif