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miércoles, 16 de febrero de 2011

El juego de la pestaña

Rozo con suavidad tu mejilla con mi dedo en busca de la pestaña. En ese momento tú sabiendo lo delicado de la operación te quedas quietita, no vaya a ser que nos quedemos con los churos hechos y no podamos seguir el ritual. La pestaña se posa en mi dedo y la aprisiono con el pulgar. No hace falta entonces decir nada porque aleatoriamente se cumplen los pasos... aplasta tres veces, sopla tres veces, pestañea tres veces... las miradas perdidas pensando en un deseo, algo no muy complejo, no vaya a ser que sea demasiado para la pestaña y se le dificulte cumplirlo. Elige un dedo. Secretamente yo siempre quiero que tú ganes porque me encanta ver tu sonrisa cuando la pestaña está en el dedo que tú escogiste y digo que se te cumpla, y espero que así sea, que se te cumpla, porque a veces creo también que siempre pedimos el mismo deseo, que se te cumpla, porque algún día yo jugué y ahora eres realidad.

martes, 9 de junio de 2009

Cuento: Hábitat


Tengo muchos personajes habitando en mi cabeza. Hay de todo. De todas razas y condiciones sociales. Están ahí coexistiendo conmigo y muchas veces esa coexistencia no se da de forma adecuada. A veces el estado de cada uno es el silencio, y se puede decir que en esos momentos todo es normal. No se da mayor problema. El tema conflictivo en esos casos es que me toca conversar conmigo mismo y no es que eso me aburra pero si siento que empiezo a volverme loco Justificar a ambos ladosen algunas ocasiones. Digo loco por decirlo de alguna manera. De hecho esto de pensar que más de una persona habita mi mente, o más de una conciencia, alguien además de uno, realmente da para pensar que estoy loco, osea clínicamente. Cómo reaccionaría un siquiatra si le cuento de mis múltiples diálogos con los demás habitantes de mi cerebro. Sería pensar que tengo algún desorden serio, y es que en el más estricto sentido de la palabra si se trata de un desorden. Como digo a veces hay silencio, pero cuando empiezan a despertarse hay un desorden gigante. Cada quien tiene su opinión y todos quieren ser escuchados. El problema se pues cuando habla más de uno a la vez se crea un bullicio, una especie de dolor de cabeza pero no físico, como un ventilador sonando dentro de la cabeza, un tumulto, una turba enardecida que clama por sus derechos. Antes eran menos y era soportable. Hasta civilizada se volvió la rutina. Cada uno tomaba un turno y expesaba lo que quería. Luego los otros refutábamos (no puedo excluirme pues he participado en más de una tertulia). Cuando alguien salía con alguna idea muy buena o una historia que cautivaba era extraño. Era como si quisiera retirarse con la gloria del asombro que sus palabras causaron en los demás. No se volvía a saber de él. Pero al desaparecer el erudito aparecían dos más, ahí la cosa se empezó a volver insostenible. Unos cantaban, otros gritaban, comentaban, tarareaban, silbaban. Empezaron a armas grupos de conversación, como un almorzadero a la una de la tarde, todos conversando y levantando la voz para no perder el hilo de su relato. Los silencios se volvieron más cortos, bastaba con que uno hable para que empiece de nuevo la reacción en cadena hasta que alguien decía algo muy bueno y a veces ya no aparecía nadie en vez de él. Hay que aceptar que en ocasiones también resulta divertido, pero es muy agotador andar con toda esa gente acompañándolo a uno a todo lado, por lo que fue necesario desarrollar un plan. Conspirar en su contra. Empecé a crear grupos a mi antojo y los hacía hablar y hablar, al inicio eso acrecentó la cantidad de bulla pero luego empezó a acelerar el proceso de desaparición, se fueron creando más momentos de silencio. Atónitos quedábamos ante lo dicho, o en su defecto llorábamos o reíamos, pero éramos uno solo en ese momento. Yo hasta pensaba que sí era una invención mía todo esto. Así fui exterminándolos, eliminándolos de a poco. Algunos empezaron a caer en cuenta de lo que sucedía y me decían que era un genocida por hacer lo hacía, y no faltó quien me tachara de suicida. El plan marchaba a la perfección hasta que ¡paf! empecé a extrañarlos, me dio pena no tener un registro de la frase ganadora que los hacía desaparecer. Ahora son mucho menos. El ruido se vuelve casi imperceptible pero aún están. Tengo muchos personajes habitando en mi cabeza, pero ya no tantos como antes. A veces los ignoro, no los escucho para que no desaparezcan. Si has vivido con el ruido de una turba enardecida en la cabeza por algún tiempo, el silencio que era tan tentador puede tomar un aire gélido. El frío de la soledad. El frío de ser uno y no ser nadie más. Por eso mejor cuento esto para dejar constancia de la existencia de los personajes, para no olvidarlos. Hace unos días me entró pánico cuando por poco fui yo quien los dejó perplejos a todos. Me pregunto qué pasaría si hubiera logrado ese coro de silencio que antecede a la desaparición de un habitante. ¿Hubiera desaparecido yo? ¿Entonces qué hubiera pasado? ¿Sin mí podrían vivir? ¿Uno de ellos hubiera tomado el mando del cuerpo que nos acoge? Pero entonces quién me garantiza que yo soy el dueño del cuerpo. ¿No será que soy uno más que apareció luego de la desaparición de otro? Y si es así entonces, ¡Soy solo un habitante más!

El cuerpo se desvanece. Silencio.

Imagen tomada de acá

jueves, 13 de noviembre de 2008

Cuento: La Feria de la Felicidad


Llegué a la puerta... vi el rótulo... La Feria de la Felicidad... un paisaje inhóspito es lo que se alcanza a ver... maleza y juegos mecánicos... pongo el pie dentro de esta la feria más triste del mundo .... todo se ve oxidado... no sólamente las máquinas que parecen ser sacadas de un almacén de chatarra... también los dependientes... todos con esa particular forma de estar sentados con la mano en la pena... como estatuas de cera mosqueadas... y a pesar de los miles de moscos que los rondan ellos ni se mosquean ... Ante mi ingreso uno que otro se inmutan .. al parecer a ninguno le importa... ni el sol le quita el tinte lúgubre al terreno ... paseo por cada lugar ... la tierra se aferra a mis zapatos como pidiéndome que la saque de ahí ... a mí no me importa .. no limpio mis zapatos.. Puedo ver aparte de varias ratas flacas que todo anda muy descuidado .... para nadie es un misterio por qué casi nadie visita ese lugar ... es evidente... lo incomprensible es cómo es que esto sigue funcionando ... porqué esta gente no sale corriendo despavorida de ahí ...

El carrusel no tiene niños y muchos de los caballitos están desmembrados ... el juego de tiro al blanco tiene colgados alrededor unos muñecos maltrechos que ya nadie quisiera ganar... un parque de diversiones sin diversiones... a la rueda le faltan algunas cestas... cuando la miro un hombre cubierto de grasa baja de ella... Está lista .... es como una invitación ... me dirijo a la rueda... la mujer sentada en la improvisada boletería compuesta de una caneca como silla y una caja como mesa me entrega el boleto ... pago más de lo solicitado además no tienen vuelto ... al subirme a la rueda todo cruje ... por un momento pienso que este será mi final ... luego pienso que no soy tan afortunado... la rueda gira por unos minutos ... se convierte en un concierto de chirridos... es un vaivén de focos rotos o quemados ... una especie de mareo me ataca ... al subir puedo observar todo este barrio no muy pintoresco y también las luces lejanas de lugares más acogedores de la ciudad... la máquina deja de moverse... mi cesta queda arriba... mientras bajo lentamente veo el cielo, ya está anocheciendo... desciendo... siento un poderoso impulso de escapar ... un miedo ... como si si no saliera de inmediato me fuera a quedar en este lugar para siempre... al pasar la puerta una suerte de alegría me invade... todo el barrio todo se ve más agradable luego de esta breve estadía en este lugar inmundo... irremediablemente sonrío con una sonrisa que pensé que nunca más se iba a dibujar en mi rostro... entonces vuelvo la mirada atrás ... el guardia en la puerta disimula su sonrisa... no debe dejar su papel... entonces entiendo todo.

Imagen tomada de Flickr

martes, 11 de noviembre de 2008

Cuento: Jornada


Quisiera recordar el momento de nuestro encuentro en la octava duna del desierto, la cara que pusiste al preguntar cómo aguanté subir hasta tu cielo, tu paraíso arenosoy más me gustaría recrear tu semblante cuando te enteraste que yo estaba ahí sólo porque me lo habías pedido como quien pide otra porción de comida o que la sociedad se vuelva más justa. Me gustaría contar cómo después de entrelazar los dedos y fijar las miradas paseamos en círculos alrededor de nuestras desventuras, aventurándonos a morder el polvo en el torbellino y cómo ya sin fuerza para otra derrota nos levantamos mutuamente y nos impulsamos para salir del pozo. Me hubiera gustado que todo el mundo se detenga junto a nosotros en el oasis y que vean las estatuas de barro del bar, mientras nosotros ahogábamos la sed y alimentábamos el espíritu mirándonos las pupilas un poco dilatadas por el trajín cotidiano y el agua consolaba a los paladares que luego compartían su experiencia labio a labio. Me gustaría que nuestras manos no se separen, que las líneas se mezclen y señalen el camino, después de todo resulta imposible continuar el trabajo sin ti. Me hubiera gustado visitar tantos otros lugares en esa jornada, lastimosa e involutariamente volví a la realidad, no había rastros de polvo ni fatiga ni siquiera hubo un ritual majestuoso de despedida simplemente tomamos el camino que nos lleva a cada parte y me dejaste solo con una lágrima escurridiza que me muero de ganas de recrear pero no lo haré ya que me hubiera gustado que no apareciese o que tú existieras para que tu perfecto pulgar la acoja y la absorba, hubieras logrado que las demás no se precipiten, hubieras detenido la salada lluvia que inundó mi rostro.

jueves, 2 de octubre de 2008

Juego (Parte final)

Prosigo – Te elegí por una corazonada para que seas la víctima, tu cara tenía la señal, esa forma de ver, de sonreír. Estabas en una de esas páginas de Internet en las que la gente carga sus fotos, su descripción, sus pensamientos, su vida. A través de ella pude conocer muchos datos tuyos.. tu correo electrónico, hasta el número de tu celular. Me parecía increíble y hasta tentadora tu inocencia, tu confianza en el género humano. Un poco para quebrantártela fue que te elegí... El resto de la historia ya la conoces. – Permaneces silente. Quisiera saber qué estás pensando – por favor – dices – déjame salir de aquí te juro que no tomaré represalias, sólo déjame libre – tu voz empieza a quebrarse, una suerte de encanto morboso se despierta en mí – por favor ni siquiera he visto tu cara, no sé en verdad quién eres, a qué te dedicas, no podría acusarte, sólo déjame libre – En eso tienes razón digamos que todavía no he llegado al punto de no retorno.. podría por ende salir ahora mismo.. tomar un baño .. incluso podría ir a trabajar ante la sorpresa de mis compañeros y jefes que sabían que no iba a ir este día.. podría olvidarlo todo... podría seguir navegando por la red mientras simulo que trabajo. Podría... pero hay algo que me detiene. Por las fotos que pude ver sé que hoy por hoy vives sola y que no sería nada raro para la gente que te conoce que desaparezcas un día de la semana pues pudiste irte de juerga. Al parecer no eres una persona importante para nadie, quizás por eso se te hace más extraño que alguien te haya secuestrado, nadie debe estar buscándote. De hecho tu teléfono al que tantas veces llamé con las grabaciones y mensajes intimidantes no ha sonado desde que lo tengo en mi bolsillo... ni siquiera un mensaje. El sol sigue entrando en picada por la ventana de la casita abandonada y se filtra también por la hendiduras del techo y de ciertos tramos de pared que tienen pequeños agujeros, la casa toma un tinte rojizo en su interior... El sol cae vertiginoso sobre el arma. La santifica. La recarga. Todavía no he querido tocarla. Sé que por más sol que tome seguirá estando fría. Debe estar siempre fría para que pueda hacer la descarga con toda la fuerza y la concentración del caso... un arma no se puede dar el lujo de dudar. La miro y te miro a ti de forma intercalada... haciendo un movimiento que me recuerda a la gente cuando mira un partido de tenis. Es una situación casi risible. Mientras tus ruegos hacen eco en mis oídos camino ceremonialmente hasta el arma... la tomo ... te apunto.. me apunto... te vuelvo a apuntar... me acerco. Lloras. Esto no puede seguir. Disparo a la ventana como quien busca revancha contra el sol que a fin de cuentas no me alumbró como esperaba. El estruendo te estremece y estallas también. Gritas. Por un momento has perdido toda tu vida... has regresado al tiempo en el que eras una niña. El sacudón te bota al suelo. Mis aficionados movimientos me hacen apuntarte nuevamente con torpeza pero con cierta rapidez y entonces el momento fatídico. Me veo en el espejo, desalineado, ojeroso, armado. Estallo. Suelto un disparo más contra mi propia imagen y todo termina... por el sacudón empiezas a soltarte con desesperación. Corro. Escapo. Creo que para este momento ya debes haberte liberado. Debes estar viendo si logras encontrarme... mi carrera me abre paso entre la maleza y continúo sin parar. El arma viene conmigo como única cómplice. Tomo el auto al cual te subí luego de que te desmayaras y te tomara con los mismos brazos que te propinaron el golpe que provocó el desmayo. Y entonces nada... llegar a casa.. tomar el baño planeado... correr a la oficina a sorprender a todos. Nadie se lo imagina. Así como yo no me imagino desde ahora mi vida sin ti. Fue demasiado intenso. Dejaré pasar un poco de tiempo y tal vez intente ser tu amigo y tal vez algún día me tengas la confianza para contarme lo que te pasó hace poco tiempo cuando temiste que ese momento incomprensible sea el último de tu vida. Ya en el baño del edificio de oficinas tomo un poco de agua en mis manos .. me lavo la cara y miro las gotas que resbalan sobre mi piel y se deslizan curvilíneamente sobre la enorme sonrisa que todo esto ha pintado en mí.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Juego (2a. Parte)

Fue muy repentino todo esto, demasiado. Si supieras que la carta que ahora tengo en pedazos en mis manos era la que escribí disculpándome.. la que según yo iba a darte personalmente para reconciliarme conmigo mismo. Quitarme un poco la culpa por lo que estaba haciendo. Ya no sirve de nada.. ahora cada retazo de carta lo estoy enviando a la basura .. a donde pertenece, pienso que estoy poniendo la basura en su lugar y por lo menos no soy un tipo tan malo.. es inevitable esbozar una sonrisa... prendo un fósforo y cada letra de disculpa se disuelve en el fuego. Todo se me torna bastante irreal en este punto. Es como si viera una película .. como si estuviera actuando. Será que todo el mundo se siente así cuando comete un verdadero crimen?. Es decir antes uno de mis crímenes más graves era haber robado de una papelería una bincha para una carpeta, y cosas por el estilo, no pagar un pasaje en el bus, cosas tan sencillas que aunque me hacían sentir culpable terminaba haciendo. Y eso fue lo que hice hoy con cada acción del día …. Sentirme culpable. Creo que no tengo el perfil de un verdadero criminal .. debería ser más inescrupuloso. En este punto se me ocurre una idea que sería por demás adorable. Me veo a mí en este mismo instante haciendo lo mismo que estoy haciendo sintiéndome igual de mal por lo que hago, y de repente despierto en mi cama .. una cama cómoda y grande, lujosa, ubicada estratégicamente en la mitad de una habitación no menos lujosa.. despierto sudando dando gracias a Dios porque no era realidad lo que estaba pasando. Me siento en el borde de la cama frotando mis ojos con vehemencia como para recuperar mas rápido la conciencia y entonces siento la suave y hasta tímida caricia en la espalda… una mano delicada y adormecida que recorre de abajo hacia arriba mi torso y que al llegar al hombro se precipita hacia el pecho llevando consigo el brazo que ahora me rodea en un abrazo gentil.. eres tú quien me abraza y me preguntas – otra pesadilla? – y yo diría algo así como – si … es bueno despertar de estas pesadillas y verte a ti, mi sueno hecho realidad – frase que causaría que me des un beso y me digas – y ahora qué soñaste? – y yo correspondiendo al beso con otro te diría – digamos que una vez más fuiste parte de uno de mis juegos – acostumbrada ya como estarías a la trama de mis sueños malos y buenos. Seria un final ideal … demasiado bueno para ser cierto…en este caso yo si despierto de ese bonito sueño y te veo aún ahí sentada …nada ha cambiado.

- Di algo pues!!! – creo que estás en tu derecho de gritar todo lo que quieras. Bueno rompiendo el silencio – No se impaciente bella dama – en verdad creo que eres bella – quisiera que su velada aquí sea lo más grata posible – de por sí tengo la certeza de que por mucho este es uno de los momentos más ingratos de tu vida... todavía no se si será o no el último de tu vida. Y es que en verdad mi plan ya perdió su derrotero hace rato... te veo.. sentada... no sé qué hacer contigo. Abro la ventana para que el sol mañanero me ilumine. Espero. Al puro estilo de película de suspenso mi plan era crear un ambiente de inseguridad primeramente... luego consumar el secuestro... me imaginaba como el emisario de alguna organización criminal interesada en tu vida... pero con esto de que en verdad no hay razón para hacer lo que hice creo que más bien soy un remedo patético de psicópata. Luego ... en verdad el plan se acababa ahí. Quisiera que esto en verdad fuera una película y yo un actor cualquiera que se limita a hacer lo que el guión dice... esto de tener que escribir el guión me ha dejado corto de ideas y con un cansancio que siento que no se va a ir ni aunque duerma un momento.

martes, 9 de septiembre de 2008

Juego (1a. parte)

Es casi placentero verte allí .. indefensa.. atada con la corta cuerda gruesa que rodea tus muñecas y la espalda de la silla. El retazo de tela (seda según me dijo la vendedora) que ha sido envilecido al ser usada como mordaza.. tanta suavidad para tan ruin propósito. Te ves calmada .. aunque el hecho de no poder ver tus ojos tras la otra porción de tela que los tapa ayuda en gran medida a desentenderme de tu verdadero semblante... el resto de tu rostro conserva sus facciones habituales... las normales .. las mismas que tendrías si en vez de estar sentada en esta silla estuvieras sentada en el asiento de un bus de lado del pasillo di vos.. o si estuvieras en una cómoda silla reclinable de respetable oficinista de tercer piso... de hecho no se si sigues dormida o si ya despertaste pues has mantenido la misma postura todo el tiempo, antes estabas hablando dormida. Yo procuro no moverme. No quiero romper tu sueño.. es una especie de temor a lo que sucederá desde el momento en el que despiertes o me dejes saber que ya estabas despierta desde hace tiempo... considero difícil que una persona despierta pueda mantener por tanto tiempo la postura que tú adoptas así como me parece por demás complicado que una persona en esa postura pueda estar dormida. Tal vez estés soñando.. te imagino corriendo .. puedes ser una atleta famosa.. puedes estar caminando también por el filo de una vereda jugando como una niña con un pequeño paraguas rosa y evitando caer al charco que la lluvia ha creado para no ensuciar tu vestido que hace juego con el paraguas.. o puedes ser un ave en vuelo .. o tal vez sueñes que estas atada a una silla lo cual no se alejaría mucho de la realidad que tú aún no descubres.. sea cual sea tu sueño algo malo pasó.. tropezaste antes de llegar a la meta.. resbalaste y el vestido se malogro... un niño imbécil te arrojo una piedra en medio vuelo.. o tomaste conciencia tanto en el sueño como en la realidad que estás atada a una silla... sea como sea tu cuerpo salta.. reacción habitual cuando dormidos pasa algo en nuestro sueño que nos asusta y nos obliga a despertar muchas veces para simplemente seguir dormidos a los pocos segundos al ver que era solo un sueño. Que habrás sentido si en efecto soñabas que estabas atada a una silla y al despertar solamente te chocaste con la realidad .. sí estas atada a una silla!. Eso no lo sabré.. lo único cierto es que has despertado y que ahora a pesar de darte cuenta de todo en verdad no te asustas .. como si fuera algo habitual para ti. No gritas, es decir no tratas de gritar (me facilitas todo) sin embargo me doy cuenta que quieres hablar. Llevado más por la curiosidad que por el raciocinio acudo solícito a tu lado y procedo a desatar la seda que cubre tu boca – Quién eres? – preguntas – Para qué preguntas si ya sabes la respuesta? – contesto – Porqué respondes mi pregunta con otra pregunta? – repreguntas – estamos frente a un problema.. la verdad es que yo no quiero responder .. y tú por el momento evidentemente solo tienes preguntas.. única herramienta para poder aclarar tu situación actual. Entonces bueno, adopto mi papel y digo – Cuantas veces imaginé estar en este momento. Ya sabes quién soy. Osea por lo menos tienes suficientes referencias.. yo sé que leías mis mensajes de texto y mis e-mails, también sé, porque estaba ahí, que recibiste la carta que te envié con aquel niño, por ende claro sabes quién soy .. soy el que te ha estado amenazando con esto del secuestro durante semanas.. pero así mismo sabes que no sabes quien soy realmente – por más que se quiera . por más que me hubiera descrito tal cual creo que soy en mis entrecortados mensajes y fugaces cartas no hubiera logrado que tú me imagines tal cual .. ni siquiera mi tono de voz.. nada se compara pues con la experiencia directa .. con encontrarnos ahora si definitivamente aquí uno frente al otro ... yo se que no me ves pero sí .. estoy justo al frente tuyo.. tomé un respiro .. tomé agua .. tomé la última carta que te escribí pero que jamás envié... la rompo y la hecho a la basura, pienso que pongo la basura en su lugar y que no soy tan malo después de todo... Río... entonces me dices – Hubo tanto preámbulo que pensé que se trataba de una burla.. una amenaza vana.. una broma de mal gusto – pues ahora ves que no era una broma lo que sí no pienso decirte es que todo el preámbulo del que hablas .. era una forma de empoderarme .. de convencerme de lo que debía hacer.. la verdad hasta ahora no puedo creer que ya lo haya hecho.. me parece increíble.

Juego

Bueeeno ... luego de mucho pensar he decidido postear uno de los pocos y espero no últimos cuentos que he escrito y que en verdad me gustan ... es divertido ... lo voy a poner en unas tres entregas para que no sea muy pesado para un solo post ... Quien sabe tal vez a alguien hasta se quede picado y espere con ansia las siguientes entregas para saber que es lo que pasa con este sicótico personaje... El cuento se llama Juego y lo veremos en el post que viene... jeje...

lunes, 1 de septiembre de 2008

Semblanza de una fiesta no festejada

Conmovido por la inminente llegada del cuarto de siglo pensó que lo mejor que podía hacer sería festejar de una manera poco usual. Acostumbrado como estaba a su tranquila forma de llevar la vida, no pensó en muchos desmanes, ni en realizar actos que inquietaran ya sea a sus padres o a la gente que por mérito o por obligación iba a estar invitada a sus celebraciones. Entonces claro, pensó, qué hago, qué hacer. Obviamente mientras realizaba los planes de lo que él esperaba sería un gran festejo seguía viviendo como no podía ser de otra manera, si esperaba llegar precisamente con vida a ser parte de su propio festejo, realizando múltiples tareas que él poco valoraba y que a veces pensaba que podía hacer mejor, otras tareas sencillamente las conocía muy bien y por ende no le amargaba en lo más mínimo, es decir (ya está aquí entredicho), el realizar sus otras actividades con la certeza de lograr algo mejor lo llenaba de una especie de estrés que siempre había experimentado desde que empezó a diversificar su rango de acción y a tratar de especializar su conocimiento en ramas divergentes y a veces antagónicas. Fue sin duda una complicación el manejar estas dos preocupaciones. Por un lado lo cotidiano que realmente siempre era nuevo, es decir la única constante acá es el cambio, por otro lado los preparativos que como acostumbraba empezaron mucho antes de lo que cualquier otro hubiera previsto. Pero bueno lo cotidiano, osea lo habitual, osea lo cambiante no merece una leve mención en esta crónica pues en realidad se merece toda una historia y dedicarle completa atención cosa que lamentablemente no podemos hacer en este momento. En fin, los preparativos, tema central de este relato, comenzaron meses antes de lo sucedido, se crearon muchos planes, muchas ideas, opciones, conversaciones con gente que sabía de festejos, pensar en sincronización de fechas, imaginar lo que se pondría en la comunicación que se iba a enviar a todos los posibles asistentes. Pensando en la difícil situación económica se contaba con un medido plan, se hacían muchas suposiciones, se pensaba en extremos, en deudas y en financiamiento. Y bueno a fin de cuentas con tanta pensadera como suele pasar, no se hizo nada nuevo, pero sí se planeó un evento el cual se sabía debía tener acogida, concertó entonces a todas las personas que se le ocurrieron, tenía sobrada experiencia en invitar a sus amigos y conocidos y sabía que invitar a 70 personas le aseguraría que 20 estuvieran ahí, esto se da por muchos motivos, tal vez porque no se conoce a la gente como se cree que se la conoce, en otras ocasiones pues simplemente porque uno no es dueño del tiempo de la gente, todos planean distintas cosas y cada quien da su prioridad a distintos eventos, incluso sucesos inesperados como fallecimientos y otros pueden darse que eviten a último minuto la aparición de alguien que se consideraba infallable. Así mismo quien invita a mucha gente debe estar listo para recibir muchas disculpas a veces no tan ingeniosas de personas que tratan de explicar el porqué de su inasistencia muchas que tal vez no se atreven a decir simplemente, no me da la gana de ir!, y en efecto así fue, miles de pretextos, de los reales y los ficticios, varias confirmaciones dudosas y al fin solo los fijos estarían ese día, lo triste es cuando los fijos por así denominarlos deciden renegar de su fijeza y lanzan la disculpa, la diferencia es que en este caso se conoce de antemano que la disculpa es sino completamente verdadera por lo menos en un alto porcentaje, luego de todas las previsiones tomadas, a fin de cuentas en el lugar estuvieron las 20 personas esperadas, como si hubiera sido una predicción de las acertadas, una predicción de aquellas que da ganas de tener cuando uno apuesta o compra un billete de lotería. Estaba ahí, el homenajeado con toda su gente, en medio de un lugar lleno de gente desconocida, y entonces volvió a ocurrir lo que pasa siempre que alguien tiene sus expectativas muy altas con respecto a algo, la desilusión. Después de un auspicioso ingreso al lugar empezaron una serie de conductas que por pequeñas que parezcan arruinar la situación, y entorpecieron el aire festivo. Empezando por el ataque verbal de uno de los dependientes, siguiendo por el consumo de drogas de uno de los asistentes o invitados, seguido por la ineptitud de los meseros, completado por la inexplicable decisión de los porteros que no dejaron ingresar a un grupo de invitados la noche tomó un aire pesado, de esos que se pueden casi tocar, a pesar de que no fue una noche completamente perdida ni completamente fallida (tuvo sus momentos) el pobre homenajeado organizador fue presa de la desilusión, se lamentó y se increpó esta falla, el haber puesto demasiado alto sus expectativas lo que arruinó su capacidad de asombro. Y obvio la ofuscación debe explotar de alguna manera para que no destruya por dentro al que la carga. Es así que nuestro desilusionado organizador homenajeado explotó en contra del menos indicado, el amable personaje que se encarga de despedirse de la gente diciendo que espera que vuelvan pronto, y bueno lo que sí quedó claro por lo menos es que el pobre alterado desilusionado organizador homenajeado no volvería a ese lugar, no todo estuvo perdido. Al siguiente día además del dolor de cabeza producido por el vodka nuestro adolorido menos alterado desilusionado organizador homenajeado fue llevado de improviso a una reunión exactamente igual, pero no era de él, no esperaba nada, y como era de esperarse la pasó de maravilla. Todo hubiera sido perfecto de no haber sido por el regreso del dolor que tenía en el pie, creo que de eso no había hablado, y es que bueno el dolor al que hago referencia tiene una causa y una historia completa con muchos acontecimientos no tan afortunados, que en realidad así como los sucesos cotidianos que en realidad siempre cambian merece una completa reseña que sería bueno sea redactada para no dejar ese gran cabo suelto.

miércoles, 9 de julio de 2008

La crisis de los 20


Despertó apurado y aletargado como todos los días. Al parecer no recordó que ese día era especial. El problema como siempre son esos sueños que se tornan más bien en pesadillas, osea que empiezan lindos y luego al rato se tornan oscuros y hasta lacrimógenos. Más de una vez se había despertado sollozando con el recuerdo del sueño triste que lo atormentó mientras dormía y que luego de algunos minutos ya no recordaba, solo los bordes mojados y lagañosos de sus ojos quedaban como prueba de la pesadilla. Este no era el caso por hoy. Simplemente despertó y luego de un momento de tonteo (del verbo tontear) se levantó. Desayunó cualquier cosa que siempre es mejor que nada y se sintió bien consigo mismo pues por fin cumplió su promesa de levantarse y hacer un poco de ejercicio para guardar la línea, obvio como no es tan frecuente lo único que logra es guardar la línea curva pero bueno así mismo un poco de ejercicio es mejor que nada, pensó. En fin siguió sintiéndose mejor mientras trotaba en el propio terreno siguiendo las instrucciones de la chica de los aeróbicos de la tele, lo que en verdad lo hacía sentir bien, aparte claro de que la instructora era una obra maestra que hacía culto a la voluptuosidad de las formas, era que al fin iba a poder saldar esa deuda que hace tanto lo aquejaba. Tomó una ducha, y en parte sí fue así pues sin querer tomó un poco del agua caliente que bajaba directo a su cuerpo, refrescándolo, todo parecía una gran serie de eventos que lo hacían sentir excelentemente bien. Feliz, según pensó mientras secaba con la toalla los lugares más recónditos. Acto seguido vestirse, dientes limpios, tomar el dinero rápidamente y salir casi al trote, impulso de continuar con el ejercicio y mantener la línea y continuar con el ascenso del bienestar. Llegar a donde el prestamista que tiene un semblante bonachón, que cambia radicalmente si no se llega con el dinero, y decirle aquí tiene el dinero, por no decir toma tu plata y ya no me jodas más, y el hombre que cuenta con el semblante de quien tiene en las manos el fruto de su esfuerzo. Aquí una pausa. Enfocarse en la cara y ver como se interpola de bonachón a maldito en el último segundo. Falta. 20. Falta. Imposible!!!... pero si yo tenía todo. Inmisericorde. Falta. 20. Falta. Maldita sea. Piensa cómo incluso la felicidad más grande es tan débil ante la más pequeña adversidad. Entonces la crisis. Maldecir para sus adentros. Pedir disculpas sin mayor contenido y sin pretexto real. Pensar en dónde diablos quedaron los 20. 20. Solo 20. No hay otros 20. Habían los que ya no están. Y ahora dónde están. Qué hice. Por qué yo. Por qué he tomado las decisiones que he tomado hasta ahora. Mis amigos están mejor que yo. 20. Solo 20. Me estoy quedando. No tengo nada ni 20. Solo 20. No los tengo. 20. Todo se vuelve confuso. La calle, la gente. Todo le parece acusador. Se siente perdedor. 20. Solo por 20. Y el peso encima es más que 20. Más que antes. Más que todo. Se recuerda trotando en el propio terreno... ridículo. Se recuerda pensando... Feliz. 20. El cuerpo le pesa. Si tuviera 20 de nuevo tomaría otro rumbo en su vida y ahora 20 es lo que lo despedazó. Y cómo tomó tanta importancia. Desde cuando 20. 20 importante. 20. Solo 20. No los tengo. Qué he hecho. La lágrima que vibra. Le parece que es una pesadilla. Quisiera despertar entre sollozos, lágrimas y lagañas. 20. Entra al hogar. No puede más. Piensa en acabar con todo. En terminar con el suplicio. Si tan solo tuviera 20. Solo 20. No los tengo. Y entonces llega recorre todos los lugares recorridos como alma en pena que recoge sus pasos. Y llega al velador. Se queja con la lámpara y mira al suelo apesadumbrado y los ve. 20. Solo 20. Ahí están. Y todo cambia. Regresa. Paga. Rostro bonachón. Peso... cuál peso. Recuerda cómo caminaba todo tristón... ridículo. Solo 20. Piensa nuevamente... Feliz, se dice. Y un vacío lo envuelve sabe que pronto sufrirá otra crisis similar a la de los 20. Si tan solo tuviera 20. Ya no los tengo.

jueves, 12 de julio de 2007

Rayuela: Capítulo 7

Acá otro texto a lo bestia... Eventualmente publicare textos de mi autoría ... Por ahora de Julio Cortázar el capítulo número 7 de Rayuela...

7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

jueves, 21 de junio de 2007

Abdón Ubidia

Fragmento de uno de los cuentos de Abdón Ubidia... me pegó super bien ... poco a poco iré posteando fragmentos o textos enteros de cuentistas bacanos... Un tributo ...

La Ciudad de Cristal

La pura verdad es que nadie me impuso esta tarea de escribir. Un tío me lo advirtió una vez: no sirve para ganarse la vida. Creo que eso fue lo que me decidió. Además no tenía, entonces, muchas puertas de salida. La realidad es que no tenía ninguna. Odiaba a los profesores. Odiaba lo que (luego de unos tediosos estudios que se llevarían mi juventud) supuestamente habría de ser mi profesión. Odiaba la simple idea de trabajar. Creo que las cosas que odiaba eran muchas más que las que amaba. No quería tener familia, ni hijos, ni tan solo una única mujer. Tampoco me atraían los viajes ni las drogas. Un día quise ser guerrillero pero no hubo guerrillas en el país. Debo haber sido un muchacho muy difícil. De tarde en tarde mis padres lloraban por mí. Yo también lloraba por mí de tarde en tarde. Entonces me inventé la salida. Una especie de destino ad hoc. Una religión personal . Un refugio para guarecerme. Nada más. No fue otra cosa. Escribir me aliviaba. No había angustia que la escritura no pudiese conjurar. Primero llevé un diario minucioso de mis avalares íntimos. Después hice poemas. No. Creo que fue al revés. Primero fueron los poemas. Recuerdo uno que hablaba del verano. De los ventarrones. De las noches estrelladas y ventosas. Era la gana de capturar el único sentimiento de plenitud que podía lograr: desprenderme de mis padres, de mi casa, de mis conocidos. Sentirme uno entre el cielo y la tierra. Por eso miraba el cielo. Por eso miraba las montañas y los nevados de la cordillera con tanta atención. Después vino la necesidad de escribir historias para que nadie las leyera. Pero alguien las leyó. Eso fue el comienzo....


El cuento luego de esta frase toma un giro ... es bueno .. bueno de hecho todavia no termino de leerlo .. por lo menos ya sé que de hecho hay una ciudad de cristal involucrada.. Abdón Ubidia es muy bueno para describir ... espero poder aprender algo de él...