Prosigo – Te elegí por una corazonada para que seas la víctima, tu cara tenía la señal, esa forma de ver, de sonreír. Estabas en una de esas páginas de Internet en las que la gente carga sus fotos, su descripción, sus pensamientos, su vida. A través de ella pude conocer muchos datos tuyos.. tu correo electrónico, hasta el número de tu celular. Me parecía increíble y hasta tentadora tu inocencia, tu confianza en el género humano. Un poco para quebrantártela fue que te elegí... El resto de la historia ya la conoces. – Permaneces silente. Quisiera saber qué estás pensando – por favor – dices – déjame salir de aquí te juro que no tomaré represalias, sólo déjame libre – tu voz empieza a quebrarse, una suerte de encanto morboso se despierta en mí – por favor ni siquiera he visto tu cara, no sé en verdad quién eres, a qué te dedicas, no podría acusarte, sólo déjame libre – En eso tienes razón digamos que todavía no he llegado al punto de no retorno.. podría por ende salir ahora mismo.. tomar un baño .. incluso podría ir a trabajar ante la sorpresa de mis compañeros y jefes que sabían que no iba a ir este día.. podría olvidarlo todo... podría seguir navegando por la red mientras simulo que trabajo. Podría... pero hay algo que me detiene. Por las fotos que pude ver sé que hoy por hoy vives sola y que no sería nada raro para la gente que te conoce que desaparezcas un día de la semana pues pudiste irte de juerga. Al parecer no eres una persona importante para nadie, quizás por eso se te hace más extraño que alguien te haya secuestrado, nadie debe estar buscándote. De hecho tu teléfono al que tantas veces llamé con las grabaciones y mensajes intimidantes no ha sonado desde que lo tengo en mi bolsillo... ni siquiera un mensaje. El sol sigue entrando en picada por la ventana de la casita abandonada y se filtra también por la hendiduras del techo y de ciertos tramos de pared que tienen pequeños agujeros, la casa toma un tinte rojizo en su interior... El sol cae vertiginoso sobre el arma. La santifica. La recarga. Todavía no he querido tocarla. Sé que por más sol que tome seguirá estando fría. Debe estar siempre fría para que pueda hacer la descarga con toda la fuerza y la concentración del caso... un arma no se puede dar el lujo de dudar. La miro y te miro a ti de forma intercalada... haciendo un movimiento que me recuerda a la gente cuando mira un partido de tenis. Es una situación casi risible. Mientras tus ruegos hacen eco en mis oídos camino ceremonialmente hasta el arma... la tomo ... te apunto.. me apunto... te vuelvo a apuntar... me acerco. Lloras. Esto no puede seguir. Disparo a la ventana como quien busca revancha contra el sol que a fin de cuentas no me alumbró como esperaba. El estruendo te estremece y estallas también. Gritas. Por un momento has perdido toda tu vida... has regresado al tiempo en el que eras una niña. El sacudón te bota al suelo. Mis aficionados movimientos me hacen apuntarte nuevamente con torpeza pero con cierta rapidez y entonces el momento fatídico. Me veo en el espejo, desalineado, ojeroso, armado. Estallo. Suelto un disparo más contra mi propia imagen y todo termina... por el sacudón empiezas a soltarte con desesperación. Corro. Escapo. Creo que para este momento ya debes haberte liberado. Debes estar viendo si logras encontrarme... mi carrera me abre paso entre la maleza y continúo sin parar. El arma viene conmigo como única cómplice. Tomo el auto al cual te subí luego de que te desmayaras y te tomara con los mismos brazos que te propinaron el golpe que provocó el desmayo. Y entonces nada... llegar a casa.. tomar el baño planeado... correr a la oficina a sorprender a todos. Nadie se lo imagina. Así como yo no me imagino desde ahora mi vida sin ti. Fue demasiado intenso. Dejaré pasar un poco de tiempo y tal vez intente ser tu amigo y tal vez algún día me tengas la confianza para contarme lo que te pasó hace poco tiempo cuando temiste que ese momento incomprensible sea el último de tu vida. Ya en el baño del edificio de oficinas tomo un poco de agua en mis manos .. me lavo la cara y miro las gotas que resbalan sobre mi piel y se deslizan curvilíneamente sobre la enorme sonrisa que todo esto ha pintado en mí.
jueves, 2 de octubre de 2008
Juego (Parte final)
viernes, 19 de septiembre de 2008
Juego (2a. Parte)
Fue muy repentino todo esto, demasiado. Si supieras que la carta que ahora tengo en pedazos en mis manos era la que escribí disculpándome.. la que según yo iba a darte personalmente para reconciliarme conmigo mismo. Quitarme un poco la culpa por lo que estaba haciendo. Ya no sirve de nada.. ahora cada retazo de carta lo estoy enviando a la basura .. a donde pertenece, pienso que estoy poniendo la basura en su lugar y por lo menos no soy un tipo tan malo.. es inevitable esbozar una sonrisa... prendo un fósforo y cada letra de disculpa se disuelve en el fuego. Todo se me torna bastante irreal en este punto. Es como si viera una película .. como si estuviera actuando. Será que todo el mundo se siente así cuando comete un verdadero crimen?. Es decir antes uno de mis crímenes más graves era haber robado de una papelería una bincha para una carpeta, y cosas por el estilo, no pagar un pasaje en el bus, cosas tan sencillas que aunque me hacían sentir culpable terminaba haciendo. Y eso fue lo que hice hoy con cada acción del día …. Sentirme culpable. Creo que no tengo el perfil de un verdadero criminal .. debería ser más inescrupuloso. En este punto se me ocurre una idea que sería por demás adorable. Me veo a mí en este mismo instante haciendo lo mismo que estoy haciendo sintiéndome igual de mal por lo que hago, y de repente despierto en mi cama .. una cama cómoda y grande, lujosa, ubicada estratégicamente en la mitad de una habitación no menos lujosa.. despierto sudando dando gracias a Dios porque no era realidad lo que estaba pasando. Me siento en el borde de la cama frotando mis ojos con vehemencia como para recuperar mas rápido la conciencia y entonces siento la suave y hasta tímida caricia en la espalda… una mano delicada y adormecida que recorre de abajo hacia arriba mi torso y que al llegar al hombro se precipita hacia el pecho llevando consigo el brazo que ahora me rodea en un abrazo gentil.. eres tú quien me abraza y me preguntas – otra pesadilla? – y yo diría algo así como – si … es bueno despertar de estas pesadillas y verte a ti, mi sueno hecho realidad – frase que causaría que me des un beso y me digas – y ahora qué soñaste? – y yo correspondiendo al beso con otro te diría – digamos que una vez más fuiste parte de uno de mis juegos – acostumbrada ya como estarías a la trama de mis sueños malos y buenos. Seria un final ideal … demasiado bueno para ser cierto…en este caso yo si despierto de ese bonito sueño y te veo aún ahí sentada …nada ha cambiado.