domingo, 15 de febrero de 2009

Caminando en Otro Mundo: Segundo Caso



Ayer estuvimos reunidos en la casa de uno de mis amigos de la universidad celebrando el cumpleaños del anfitrión. Como siempre en este tipo de reuniones nos ponemos a recordar cosas que han pasado y claro la mayoría de anécdotas ocurren cuando uno está ebrio.

Esta historia la recuerdo poco ya que fui una vez más yo el implicado. Esta fue la segunda vez que me perdí estando ebrio, segunda vez que me convenció definitivamente de que no llegue a haber una tercera.

Estábamos en una cena navideña que más que cena era chupe navideño. Había whisky para los hombres y amaretto para las mujeres. Una reunión muy divertida que después de varias horas mandó a dormir a casi todos los que ahí estábamos menos a cuatro. Entre esos cuatro estaba yo. Como ya había amanecido salimos en busca de más licor armando relajo por el barrio. Llegamos entonces a una tienda y compramos cervezas. A todo esto yo no había dormido nada. Regresamos a la casa de mi amiga y dormí tal vez una hora.

Abrí el ojo al momento en el que me dijeron que sí que ya nos vamos, un amigo que vive también por el sur de Quito me iba a llevar... vamos Andresín... ya Lucho bacán pásame botando por mi casa. El plan era hacer el recorrido dejando a todos los ebrios en sus casas y luego viajar al sur. Llegamos al sector de El Tingo por donde vive uno de mis amigos y ya íbamos a dejarlo y a partir rumbo al sur.

Primer Error: Ve hermano la tienda... compremos una media jaba para despedirnos y de ahí sí nos vamos a la casa. Fresco. Compremos. 3 jabas después yo estaba ebrio de nuevo.

Como borracho cervecero sin dormir que era en ese momento me quedé dormido en el auto de mi amigo. Cuál fue mi sorpresa al despertar y ver que el auto se movía. Que la mamá de mi amigo era la copiloto y que estábamos en ese momento vía a Cumbayá. Maldición por qué me dormí!!!

Por razones que no vienen a colación mi amigo tuvo que ir a Cumbayá en vez de al sur, el beneficiado directo de ese cambio en la ruta fue justamente un amigo que vive por esos barrios cumbayacenses (o como se diga), él como buen anfitrión fue y consiguió otra jaba de cervezas de la cual tomamos no más de 3 botellas. Siendo las 6 de la tarde dije no ha de valer no llegar hoy a la casa... ME VOY!!.

Segundo error: si me quedaba en Cumbayá todo hubiera resultado bien. Pero no. Decidí irme y empezó la odisea.

Mi amigo me dejó cogiendo un bus con las siguientes instrucciones... Bájate en el Nacional y coges un bus a Quito.... Tu orden... me bajé de ese bus y me subí en el primer bus que decía A Quito. Me dormí y desperté totalmente desubicado. Sabía que había llegado a la parada de la Ecovía. Debía tomarla para llegar a la Av. Patria y de ahí coger el buen bus que me lleve al hogar.

Pausa. Abro el ojo no sé en qué parada... en mi inconciencia me bajo de la Ecovia... Pausa ... subo a otro bus no sé en qué dirección voy. Pausa. Sigo en ese juego por un tiempo largo. Me subo. Me duermo. Pausa. Me bajo. Pausa. Vuelvo a despertar. Pausa.

Después de un tiempo que parecía eterno agarro conciencia. Me encuentro en una parada solo. Me acerco a donde el chico que atiende en la parada... Disculpa hermano dónde estoy??. Estás en la parada de la Ofelia del MetroBus.... Hijo del mal!!!!.. pero si estaba en la Ecovía!!. Para quienes no conocen Quito la Ofelia está muy al norte y mi casa Chillogallo muy al sur. Qué horas son?. las 10 de la noche el sur está en esa dirección (en verdad estaba perdido perdido) pero ya no hay MetroBus a esta hora mejor coge un taxi.

Milagrosamente mi amigo de Cumbayá me había prestado 5 dólares con esa certeza fui en busca de un taxi. Me subí y un señor muy amable estaba ahí con su esposa accedieron a llevarme hasta mi casa por 10 dólares (en verdad 10 dólares por la noche desde la Ofelia a Chillogallo es poco). Recuento de los daños. No había daños en verdad. Tenía mi maleta, mi celular, mi billetera, mi dignidad, todo. Corrí con suerte. El celular tenía como 30 llamadas perdidas y una cantidad mayor de mensajes de voz y de texto.

Mientras yo vagaba sin sentido un gran operativo de búsqueda se armó. Mi familia llamó a todos mis amigos y mis amigos entre sí. Al final la llamada que hice a mi casa calmó todo menos el sermón que recibí.

Pensando luego en todo lo que me pudo pasar me di cuenta de que fui afortunado. Ahora si voy a pegarme una chuma bomba como esa me aseguro de estar en un lugar que no implique peligro.

La moraleja de mis historias de borrachin no es dejar de beber, que en verdad es una opción buena, más bien es saber hacer las cosas con mesura, con inteligencia, preservando la vida a fin de cuentas.

Hay momentos y lugares para todo. Si quieres emborracharte hasta perder la conciencia, toma las debidas precauciones y si estás mal quédate a dormir en donde estés.

8 comentarios:

  1. Jajajajaja eso es ser un buen borracho jajaja

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  2. Yo de plano opté por dejar el alcohol... algo que no se cura con nada son los chuchaquis morales, jejeje.

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  3. O simplemete puedes delegar la responsabilidad de cuidarte a alguien mas..

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  4. Qué pedazo de animal!
    Buena odisea de borracho ve y q' te hayan cobrado 10 dólar de la Ofelia a Chillogallo fue "suerte de borracho"

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  5. Qué pedazo de animal!
    Buena odisea de borracho ve y q' te hayan cobrado 10 dólar de la Ofelia a Chillogallo fue "suerte de borracho"

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  6. Oye llegue x accidente y me rei...
    La ultima chuma x la q pase fue monumental,
    En la oficina de mi hermano llegaron amigos llego una dos 3 de tequila, piña colada, no recuerdo nada mas solo q a un amigo le he dicho q voy a vomitar y el buen amigo q querido llevarme al baño pero yo necia le vomite en la cara.
    Paola
    Desd ahi no bebo y de eso es mas de un aaño

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