
Cosas incomprensibles que le pasan a uno. Hace mucho tiempo cuando el trole era aún novedad y la gente se agolpaba en grandes cantidades en la parada de El Recreo (bueno hasta ahora seguimos agolpándonos, por fortuna yo no con tanta frecuencia pero bue). Grandes filas se hacían en cada una de las paradas de los buses alimentadores, de tal forma que para llegar al mío que era uno de los primeros debía atravesar muchas filas.
Un día llegué a esa estación con mi prima y mi primo. Como estábamos con una niña decidimos que yo iría primero para abrir paso entre la multitud y mi primo iría cuidando que nadie toque a su hermana. Pues bien empezamos a caminar y a pedir permiso para pasar por entre la gente.
Yo decía permiso, pasaba yo, pasaba mi prima, pasaba mi primo, con su permiso señor, yo, mi prima, mi primo, permiso por favor, yo, mi prima, mi primo, permiso caballero, yo, mi prima, mi primo, permiso señora, yo mi prima mi primo.... cuando de repente lo inesperado, con su permiso...
¡¡¡¡CUÁL VOS!!!!
Debo admitir que me cagó el man. En verdad jamás me esperé oir eso. El man me quedó viendo y yo no atinaba si decirle vos pues vos o seguir mi camino sin drama. Opté por la segunda sin articular palabra, mi prima se rió y mi primo creo que ni le escuchó.
Osea esa frase se entiende cuando a alguien le dices algún insulto tipo: ¡Animal!, ¡Caremaso!, ¡Hijo de un vacile!... luego lógicamente viene el clásico Cuál vos... como quien dice soy espejo y te reflejo. Pero hasta llegar al bus y subirme y ya luego de bastantes años, bastantes me sigo preguntando que tenía este tipo en la cabeza.
- Permiso señor.
- ¡Cuál vos!
Osea en teoría nadie se insulta a sí mismo al menos no con esa espotaneidad. Bah, cosas incomprensibles que le pasan a uno.
Imagen tomada de acá